Al menos los actos de vandalismo que han arruinado muchas de las obras y que en varios casos han motivado el retiro de piezas e instalaciones importantes, de manera irónica demuestran la verdadera utilidad práctica del arte para algunos cubanos.
Vandalizan obras de la Bienal de La Habana
Después de casi un mes de exhibición, lo que fuera una inmensa galería de arte a cielo abierto ha terminado convertida en un muestrario de calamidades. José Sierra, una de las personas encargadas del cuidado de las obras emplazadas en el Malecón habanero, nos comenta sobre lo que ha sucedido:
"Los primeros días la gente más o menos se paraban a mirar, algunos tocaban, sobre todo los niños, había policías en todas partes pero ya después ha sido un desastre. (...) No solo porque el mar y la lluvia han hecho lo suyo sino porque la gente te vigila, te juega cabeza o vienen bien tarde, por la madrugada y arrancan pedazos. Todo lo que sea de utilidad se lo llevan. Hasta se han robado las manijas de la pirámide de gaveteros [se refiere a la obra Secreter, de Lina Leal]. (...) Hace unos días yo vi cómo, al descaro, dos tipos sacaban los clavos de unos tablones. Estaban sentados en el piso dando martillazos como si estuvieran en el patio de su casa. Ya ni la policía les dice nada. Esto es como un "sírvase usted". (...) Más allá de que sean incultos o no, lo cierto es que hay mucha necesidad".