Después de medio siglo de distanciamiento, los estadounidenses lucen ansiosos por explorar este país a escasos 145 kilómetros (90 millas) de la Florida, que en muchos sentidos parece haberse quedado atrás en el tiempo, en los años 50, en que un gobierno revolucionario derrotó a otro apoyado por Estados Unidos.
Las últimas novedades, anunciadas poco antes del histórico viaje de Obama a La Habana a partir del domingo, harán que resulte más fácil, rápido y barato para los estadounidenses visitar la isla cuando lo deseen, por más que siga en vigor una prohibición formal al turismo estadounidense.
"La prohibición de los viajes está agonizando, porque en la práctica, cualquiera puede viajar", declaró el senador Jeff Flake, agregando que "hasta se pueden usar los kilómetros de los programas de viajeros frecuentes".