LA HABANA, Cuba.- Asesinato, robo, asalto, violación, son palabras que han ido permeando nuestras conversaciones diarias hasta convertirse en la preocupación de aquellos que ven en esos temas tan recurrentes, una señal de que algo negativo ha estado aconteciendo en los últimos años.
Violencia en Cuba, los orígenes del mal
El auge del tráfico y uso de estupefacientes, una cultura de la diversión centrada en el consumo de alcohol, la transformación de Cuba en una de las principales plazas para el turismo sexual, el consecuente aumento de la prostitución y la aceptación de esta como generadora de un estatus social elevado, una economía en crisis perpetua, son algunos de los factores que son señalados como catalizadores del aumento de la inseguridad.
Marciel Sánchez, psicólogo, también considera otros fenómenos como la desarticulación del concepto de familia y la violencia incorporada al sistema educativo durante muchísimos años: “No debemos olvidar que los que hoy tenemos más de treinta y cinco crecimos en un medio extremadamente violento como son las becas en el campo o las escuelas militares de nivel medio. (…) Nacieron de un proyecto político que buscaba la construcción del llamado hombre nuevo del socialismo, una entelequia que no consideraba la verdadera complejidad del ser humano. (…) La educación dentro del seno familiar se consideraba un factor de debilitamiento del carácter, la disciplina militar y la imposición de esta por medio de la fuerza bruta eran el método. (…) En las becas todos experimentamos los castigos físicos, la violencia que genera el hacinamiento, el trabajo duro obligatorio que era no otra cosa que trabajo infantil, la lucha por la supervivencia, el alejamiento de nuestro círculo familiar, la estigmatización de cualquier credo religioso y de cualquier conducta humana que fuera signo de debilidad ideológica o física”, afirma Marciel.