LA HABANA, Cuba. – En la tarde de ayer, la parada inicial del ómnibus P7 que cubre la ruta Habana-Cotorro, fue testigo de la gresca que se armó entre una muchedumbre cansada del diario ajetreo, desesperada por llegar a su casa y preocupada por la negrura del cielo, que presagiaba una fuerte tormenta. Dos carros articulados fueron invadidos con tal violencia que debieron acudir seis patrulleros para intentar restaurar el orden.
Violencia y caos asoman en La Habana por la crisis del transporte
Dos ómnibus fueron invadidos con tal violencia que debió acudir la policía para intentar restaurar el orden
Sin embargo, como la función de la policía no es organizar colas y no había oficial que se atreviera a hacerle frente a aquella masa enardecida, los activos de la PNR se quedaron medio despistados, sin saber cómo proceder ante el molote que maltrataba indiscriminadamente a embarazadas, mujeres con niños pequeños, ancianos y discapacitados, con tal de subir a uno de los dos P7 que estaban cargando pasajeros.