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Cuba

Visa o muerte, ¿viajaremos?

Algunos se santiguan, otros no pueden ocultar el nerviosismo. Todos buscan recomponer sus vidas

LA HABANA, Cuba. –Son las 7:00 de la mañana en La Habana. La ciudad pareciera estar en calma pero en el parque de Calzada y K, frente a la antigua Funeraria Rivero, hay una multitud de personas aguardando. Algunas pasaron allí la madrugada porque vinieron de muy lejos, hay quienes terminan de pegar sus fotos en las planillas que deben entregar, otros terminan rituales para atraer la suerte o pagan por consejos de expertos. Hay cientos de negocios particulares para asistir a las personas con los formularios, incluso para dar instrucciones sobre cómo comportarse una vez estando cara a cara con quien tomará la decisión final.

Un señor, custodiado por policías, se sube a una pequeña escalera de metal. Se dispone a "cantar" números. No es precisamente una lotería pero lo pareciera por las expresiones de ansiedad de las personas que escuchan. Es algo mucho más serio, definitorio tal vez. Los números y los nombres son para ordenar las inmensas filas de los que ese día se someterán a la entrevista en la Oficina de Intereses de los Estados Unidos con el fin de calificar para una visa. Un asunto que, como alguien me dijera, es casi como obtener un doctorado. O mucho peor, porque pareciera un proceso aleatorio donde puede más la suerte que los requisitos.

Observar lo que sucede en Calzada y K todas las mañanas, de lunes a viernes, escuchar lo que las personas hablan, las angustias de quienes esperan en las filas y de los otros que aguardan sentados en un banco del parque o en el borde de una acera, las expectativas sobre el viaje, los planes de reencuentro con familiares y amigos pueden dar una idea de las verdaderas aspiraciones de un pueblo que ha sido víctima del encierro, de la falta de libertades, durante largos años.

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