La carrera contra reloj comenzó desde principios de diciembre. Los más previsores compraron en las primeras semanas lo necesario para la cena de Nochevieja. Otros han tenido la suerte de que un pariente emigrado les encargara el banquete vía Internet en una de las tantas tiendas virtuales con ofertas para San Silvestre. Sin embargo, la mayoría de los cubanos sigue a la caza de la yuca, de un trozo de cerdo, frijoles y ensalada para la comida de fin de año.
Nochevieja, el plato medio lleno o medio vacío
El domingo se realizó una Feria especial de productos agropecuarios en varios puntos de La Habana enfocada en los festejos del 31 de diciembre. Aunque la tradición de la cena de Navidad ha ido recuperando terreno entre nosotros, el último día del año sigue siendo la principal festividad en la Isla. Una celebración familiar y entre amigos que dejará fotos con brindis y sonrisas, pero que también provoca ansiedad, tensión y estrecheces económicas. El obsesivo tema de la comida alcanza por estos días niveles verdaderamente enfermizos.
Cuando los primeros camiones descargaron sus mercancías en la Feria, ya había gente haciendo cola, incluso desde antes del anochecer. Decenas de siluetas en la oscuridad llevaban bolsas vacías o improvisados carritos para cargar todo lo que se pudiera. Su meta era salir de allí con la mayor cantidad de productos al más bajo precio. El trofeo soñado: unas libras de carne de cerdo con poca grasa y a bajo costo.