El argentino Messi y el portugués Cristiano habían acaparado todos los Balones de Oro entregados desde 2008, y habitualmente figuraban como los únicos candidatos con posibilidades reales de obtener el máximo reconocimiento individual en el fútbol.
En tanto, la lucha de las mujeres por su reconocimiento en el fútbol dio un gran paso con el galardón a Hegerberg.