A pesar de otra largada desprolija, y superado por su rival Justin Gatlin al alcanzar la mitad de la distancia, la superestrella jamaiquina exhibió su remate demoledor y conquistó el domingo en Río de Janeiro su tercera medalla olímpica de oro consecutiva en los 100 metros.
Como sucedió en 2008 en Beijing y cuatro años después en Londres, el Estadio Olímpico de Río se rindió ante el mejor velocista de la historia, que ganó la final con un modesto tiempo de 9.81 segundos. Modesto para sus propios estándares, tomando en cuenta que posee el récord mundial de 9.58 desde el mundial de 2009.
"Alguien dijo que puedo llegar a ser inmortal. Otras dos medallas y me puedo ir. A otra cosa. Inmortal", declaró Bolt tras cosechar una victoria de la que algunos habían dudado. El jamaiquino todavía va a correr los 200 y el relevo de 4x100.