NUEVA YORK (AP) — A pesar de sus profundas diferencias políticas e ideológicas todos estos años, Cuba y Estados Unidos siempre han compartido el amor por el béisbol.
Desde las Ligas Negras a la actual generación de estrellas cubanas, la isla comunista y Estados Unidos están ligados desde hace más de un siglo por el béisbol. Fue durante la primavera de 1947 en La Habana que los Dodgers de Brooklyn pudieron observar de cerca a la estrella de los Reales de Montreal, Jackie Robinson, quien unos meses después se convertiría en el primer jugador negro en las Grandes Ligas.
Los equipos de las mayores regularmente realizaban sus entrenamientos primaverales y jugaban partidos de exhibición en Cuba, y los Rojos de Cincinnati incluso llegaron a tener una filial de Triple-A en La Habana, los Sugar Kings (Reyes de la Azúcar), antes de que Fidel Castro prohibiera los deportes profesionales.