Especialmente Megan Rapinoe, la capitana con el cabello rosado que acabó llevándose el Balón de Oro a la mejor jugadora y la condición de defensora de la igualdad.
Estados Unidos conquistó el domingo su cuarta Copa Mundial _un hito para el fútbol femenino_ y segundo de manera consecutiva, tras vencer 2-0 a Holanda, en un partido en que Rapinoe convirtió un penal en la segunda mitad para abrir el marcador y Rose Lavelle aportó el segundo gol.
Rapinoe, quien atrajo la atención del mundo entero dentro y fuera de la cancha, marcó a los 61 minutos luego que el videoarbitraje determinó que Stefanie van der Gragt había cometido falta sobre Alex Morgan con una patada al hombro en el área penal.