Al equipo blanco le bastaba un empate para coronarse campeón, pero aseguró su 33er título doméstico con un cómodo triunfo que volvió inútil la victoria simultánea del escolta Barcelona, 4-2 sobre el Eibar.
El Madrid aspira todavía a cerrar el curso con un doblete, pues el próximo 3 de junio disputa la final de la Liga de Campeones contra la Juventus.