Con reminiscencias del título que conquistó hace 20 años y merced a un cabezazo letal de Samuel Umtiti en los albores del segundo tiempo, Francia hizo valer su jerarquía al sellar el pasaporte a la tercera final de su historia en la Copa del Mundo, al imponerse el martes 1-0 a Bélgica.
En un saque de esquina ejecutado por Antoine Griezmann a los 51 minutos, Umtiti consiguió anticiparse a Marouane Fellaini, custodio del primer palo. El zaguero del Barcelona saltó y le remató en las narices al arquero Thibaut Courtois, quien simplemente levantó las manos en un intento infructuoso por impedir que el balón entrara a las redes.