Uno de ellos, James Milner, derramaba lágrimas. Y cuando el técnico Jurgen Klopp dejó de dar puñetazos jubilosos al aire, se paró frente al graderío conocido como The Kop y dejó que las ovaciones lo arroparan.
Liverpool cumplió con la más grandiosa de sus memorables remontadas para acceder a la final de la Liga de Campeones, al aplastar el martes 4-0 al Barcelona de Lionel Messi en Anfield con lo que revirtió un déficit de tres goles tras el partido de ida.
Divock Origi y Georginio Wijnaldum firmaron sendos dobletes para catapultar al club inglés a su segunda final seguida en la máxima competición europea. La cita será el 1 de junio en Madrid, a la espera de conocer el ganador de la otra serie entre Ajax y Tottenham.