Y el domingo fue nombrado el Jugador Más Valioso del gran partido por cuarta vez en su carrera, las mismas que el legendario Montana, uno de los integrantes más distinguidos del Salón de la Fama.
Ningún otro mariscal de campo en la historia está arriba de ellos en estos rubros.
Brady, quien es ahora un quarterback estupendo por derecho propio, completó 37 de 50 pases para 328 yardas, con cuatro touchdowns —cada uno mediante un receptor distinto. Atinó sus ocho envíos durante una ofensiva que derivó en el touchdown de la ventaja, a unos dos minutos del final.
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