Puerto Rico21 mayo 2019

Depuran la lista de los "rape kits"

Forenses organiza los más de 2,100 casos que serán analizados por una compañía experta con sede en Estados Unidos

El Negociado de Ciencias Forenses (NCF) se encuentra actualmente depurando los sobre 2,000 kits de asalto sexual que han permanecido durante años en las bóvedas de esta agencia, reveló la comisionada Beatriz Zayas.

De estos miles de casos que esperan ser analizados, Zayas dijo que muchos de ellos “ni siquiera deberían estar ahí”.

“Para mi sorpresa, no son casos que tienen que ver con violaciones físicas ni asaltos sexuales. Puede ser que tenga que ver con Ley 54, con ataques de animales. Eso es un alivio porque no son los 2,100 y pico que esperábamos”, admitió en entrevista con EL VOCERO.

Indicó que se está trabajando en el “inventario” de estos casos en colaboración con el Departamento de Justicia.

“(Estamos trabajando) específicamente con Fiscalía, donde nos han asignado un fiscal aquí. Cuando digo depurando, es ver cuántos son de damas, cuántos son de menores, cuántos están activos... cuántos no”, especificó. En muchas ocasiones, indicó, es la división de Fiscalía la que se encarga de establecer la prioridad de los casos para ser analizados.

Zayas agregó que una compañía estadounidense será la encargada de analizar las herramientas con evidencia genética de los presuntos agresores, con el fin de bajar la cantidad de casos en Forenses. Todavía no se ha concretado ese paso, por lo que se limitó a decir que se están ultimando los detalles del contrato.

EL VOCERO solicitó cifras aproximadas sobre la cantidad de casos para cada segmento poblacional y, aunque se dijo que serían provistas, al cierre de esta edición la información no fue suministrada.

Historia y procedimiento

El primer kit de asalto sexual, conocido como “rape kit” o “safe kit”, se remonta al 1970 a cargo del microanalista Louis R. Vitullo, quien también se desempeñó como sargento de la policía en Chicago.

Ideó un protocolo uniforme para recolectar evidencia genética después de una agresión sexual. Durante años, la herramienta fue conocida como “kit de Vitullo”.

Un kit consiste en una caja pequeña con portaobjetos de microscopio y bolsas de plástico que sirven para recolectar y almacenar evidencia tales como: fibras de la ropa, pelos, saliva, sangre, semen o cualquier otro fluido corporal. El costo para analizar estos kits puede variar, pero expertos consultados por este diario indicaron que ronda entre $1,500 a $2,000.

En Puerto Rico el muestreo y su estudio funcionan así: la evidencia genética del presunto agresor es recolectada en el hospital o Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) al que acuda o sea llevada la víctima. Enfermeros o especialistas, así como agentes de la Policía, se encargan de hacerle llegar esa muestra al NCF.

Una vez la prueba es analizada, se entra la información a una computadora con el programa CoDis, que es la base de datos nacionales de Estados Unidos y Puerto Rico, creada por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI).

“Esa información, se tenga o no se tenga sospechoso, se entra a la computadora. Eso conecta con la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) e investiga esa muestra de ADN con la de otras personas. La idea es que hagas investigaciones buscando a ver si esa persona tiene algún caso en otra jurisdicción fuera de Puerto Rico o aquí”, explicó Pío Rechani, exdirector de Forenses durante los años 1985-1993 y 2000-2006

Esta herramienta ha demostrado ser vital a la hora de radicar cargos o dar con los agresores sexuales. El retraso en sus respectivos análisis es lo que demora que se haga justicia en muchos casos.

En la división de ADN de Forenses, expone Rechani, se podrían analizar al menos dos pruebas diarias. Y así era en su tiempo, según dijo.

No obstante, esto ha sido tema de debate durante vistas públicas en las que Forenses ha dicho que hay “limitación” por falta de equipo y personal, por lo que posteriormente —y a raíz de reuniones en las que se ha evidenciado la necesidad de estos análisis— la Junta Federal de Control Fiscal aprobó la asignación de $3 millones, específicamente para esta tarea.

¿Se le avisa a la víctima?

Según consultó EL VOCERO con los exdirectores Rechani, Yocasta Brugal y la actual comisionada de Forenses, a las víctimas no se les avisa cuando el kit con el material genético de su presunto agresor es procesado.

Sobre el asunto, la comisionada de Forenses contestó que el manejo de esta comunicación correspondería más bien a Fiscalía.

“Nosotros nos ocupamos de mantener la evidencia de estos kits y, junto con Fiscalía, se hace el proceso”, expuso.

Pero, ¿las víctimas deberían ser avisadas? Desde una perspectiva psicológica, José Pons, presidente de la Universidad Carlos Albizu, contestó que aunque desconoce los protocolos a seguir, “la comunicación con la víctima es esencial para llegar a una conclusión con el proceso traumático vivido”.

De igual forma, recordó la existencia de centros de asistencia como el Centro de Ayuda a las Víctimas de Violación (CAVV), adscrito al Departamento de Salud.

EL VOCERO solicitó información a Justicia sobre los protocolos a seguir luego de concluidos los análisis y para confirmar que, en efecto, en Fiscalía se determina la prioridad de cada caso, pero al cierre de esta edición no se produjo respuesta.

Más difícil cerrar el capítulo

Psicólogos consultados coincidieron en que el retraso en realizar estos exámenes podría afectar a las víctimas porque se “pospone el proceso de sanación”.

“Cuando es un caso de abuso sexual, a más se tarda la resolución del evento o se pospone por las razones que sea, mucho más se tarda el proceso de sanación psicológico y más dolor existe en la víctima”, expuso Pons.

La demora en procesar estos casos, según el experto en neuropsicología, “produce un impacto psicológico lacerante”.

“En la medida en que el proceso está abierto y no ha habido un procesamiento de Justicia a la persona que cometió el acto, permite que la víctima se sienta todavía intimidada”, concluyó.

Mientras, la psicóloga Ligia Alverio opinó que mientras más se aplaza el proceso, más desprotegida puede llegar a sentirse la víctima.

“Cuando se atraviesa por cualquier situación que implica crisis, se necesita sentirse apoyado y protegido. Mientras más se dilate el proceso, más y más desprotegida se puede sentir para poder realmente sanar”, expuso.

Fuente: elvocero.com

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