El gobernador declaró estado de emergencia y llamó a la Guardia Nacional para restaurar el orden, y la secretaria federal de Justicia, Loretta Lynch, en su primer día en el cargo, dijo que enviará a la ciudad a autoridades del Departamento de Justicia en los próximos días. Se impuso un toque de queda diario durante una semana, a partir del martes entre las 10 p.m. y las 5 a.m., informó la alcaldesa. Por lo menos hubo 15 policías lesionados y dos decenas de personas arrestadas. Dos agentes permanecían hospitalizados, según la policía.
"La Guardia Nacional representa la última opción para restaurar el orden", dijo el gobernador Larry Hogan en una conferencia. "No tomé esta decisión a la ligera".
Policías equipados con cascos y escudos ocasionalmente rociaron con gas pimienta a los manifestantes. Sin embargo, durante gran parte de los disturbios, dependieron de sus formaciones para contener a la muchedumbre.
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