El tercer caso penal contra Trump detalla, entre otros cargos, lo que los fiscales dicen fue un intento masivo durante meses para “debilitar, obstruir y hacer fracasar” el proceso federal para certificar los resultados de unas eleciones presidenciales, el cual culminó con el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021.
AP Explica: Cómo la estrategia de electores falsos de Trump se convirtió en un "plan corrupto"
La imputación de 45 páginas afirma que, cuando Trump no pudo convencer a funcionarios estatales para que inclinaran ilegalmente las elecciones a su favor, él y sus aliados republicanos comenzaron a reclutar una lista de electores falsos en siete estados muy disputados —Arizona, Georgia, Michigan, Nuevo México, Nevada, Pensilvania y Wisconsin— con el fin de que firmaran falsamente certificados en los que se afirmara que él, no el demócrata Joe Biden, había ganado en sus estados.
Aunque a la larga los legisladores ignoraron dichos certificados, fiscales federales dicen que todo ello formó parte de “un plan corrupto para socavar las funciones del gobierno federal al impedir que los votos de los electores que sufragaron por Biden fuesen contados y certificados”.