Enfrascados en una contienda muy reñida por la Casa Blanca, los candidatos rivales forcejearon durante 90 minutos en torno a sus visiones ampliamente distintas sobre el futuro de la nación. Clinton exhortó a disminuir los impuestos a la clase media, mientras que Trump se enfocó más en renegociar acuerdos comerciales que dijo han provocado que las compañías saquen empleos de Estados Unidos.
El republicano respaldó la controvertida táctica policial de "detener y registrar" como una forma para disminuir la delincuencia, mientras que la demócrata dijo que dicha estrategia es inconstitucional e ineficaz.
El debate fue acalorado desde el principio: Trump intentó frecuentemente interrumpir a Clinton y hablaba cuando ella respondía, mientras que la ex secretaria de Estado se mostró algo más moderada, pero también aguijoneó al multimillonario sobre sus antecedentes empresariales y su riqueza.