Esta reestructuración de personal ocurre en un momento en que el gobierno enfrenta problemas de política exterior que incluyen el rápido avance de las ambiciones nucleares de Irán, la guerra comercial con China y los conflictos en Gaza y en Ucrania, los cuales se han resistido a resoluciones sencillas a pesar de la confianza inicial de Trump de que podría poner fin a ambas guerras rápidamente.
Destitución de Waltz agudiza la agitación en el equipo de seguridad nacional de Trump
Pero la partida de Waltz también representa una oportunidad para que Trump consolide la política exterior en sólo unas pocas manos, con lo que el presidente republicano ejercerá aún más poder en la toma de decisiones y se apoyará en un grupo selecto de personas que han acogido plenamente su agenda de “Estados Unidos primero”. Entre esas voces influyentes se encuentran el enviado especial Steve Witkoff y el secretario de Estado Marco Rubio, quien el jueves fue nombrado para reemplazar a Waltz de forma interina mientras que éste fue nominado embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas.
“Pensaría que tiene prácticamente todo lo que quiere” en términos de poder consolidado, dijo William Banks, director fundador del ahora llamado Institute for Security Policy and Law de la Universidad de Syracuse, un instituto de investigación. “No hay muchas voces disidentes”.