Numerosos jóvenes que fueron traídos ilegalmente al país cuando eran niños y se acogieron a un programa que deja en suspenso sus deportaciones quieren que el gobierno estampe en sus pasaportes un sello de entrada legal cuando regresen a Estados Unidos.
"Es una ayuda para nosotros en el futuro", asegura Guadalupe Vidal, una estudiante mexicana de 31 años sin autorización para vivir en Estados Unidos que planea viajar a su país natal en enero gracias al programa de alivio migratorio del gobierno de Barack Obama conocido como DACA.
"Si esa es una de las ventajas que tengo, ¿porque no sacarle provecho?", dice Vidal, que viajará con otros estudiantes de su carrera de ciencias políticas en City College of New York, en Manhattan.