El inspector general del Departamento de Seguridad Nacional encontró que los inmigrantes utilizaron nombres diferentes o fechas de nacimiento distintas cuando solicitaron la nacionalidad al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés) y que tales discrepancias no fueron advertidas porque sus huellas dactilares no figuraban en las bases de datos del gobierno.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) dijo en un comunicado enviado por correo electrónico que una revisión inicial de estos casos deja entrever que algunos de los individuos quizá habrían tenido derecho a la ciudadanía en último término, y que la falta de expedientes de huellas digitales no implica necesariamente que cometieran fraude migratorio.
En el informe no se identifica a ninguno de los inmigrantes, pero los auditores del inspector general John Roth dijeron que todos provenían de "países de interés especial" —aquellos que suscitan preocupaciones de seguridad nacional para Estados Unidos— o de naciones vecinas cuyos nacionales están implicados en altas tasas de fraude migratorio. En el informe no se señala por su nombre a esas naciones.