En el pasado, Estados Unidos había criticado las caricaturas del profeta musulmán sin dejar de defender la libertad de expresión.
En 2006, la Administración de George W. Bush describió las caricaturas publicadas en un diario danés como "ofensivas" al compararlas con imaginería antisemita y anti-cristiana de otras épocas. En 2012, el gobierno de Obama cuestionó el criterio periodístico de los editores de Charlie Hebdo al hacer públicas algunas caricaturas similares y dijo que podrían resultar "inflamatorias".
La semana pasada doce personas perdieron la vida cuando un grupo de terroristas atacó a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo en París.