Sin dar más rodeos sobre el tema, el gobierno de Donald Trump comenzó a calificar dichos episodios como “ataques” en lugar de “incidentes”.
La decisión es un golpe a los ya frágiles lazos entre Estados Unidos y Cuba, viejos enemigos que sólo recientemente han dejado atrás sus hostilidades. La embajada en La Habana perderá aproximadamente 60% de sus empleados y dejará de emitir visas por tiempo indeterminado, dijeron los funcionarios estadounidenses. Unos 50 estadounidenses trabajan en la sede diplomática.