Los aspirantes a la candidatura del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de 2016 se mostraron duros contra el aborto, pero rebajaron el tono con respecto al matrimonio homosexual, legalizado recientemente por el Tribunal Supremo.
Los aspirantes Jeb Bush, exgobernador de Florida; Marco Rubio, senador por Florida; y Donald Trump, magnate inmobiliario, se posicionaron contundentemente como "provida" y Trump, a quienes algunos acusan de tener posiciones más liberales en cuestiones sociales, aseguró que "odia el aborto".
Bush recordó que como gobernador de Florida eliminó fondos de Planned Parenthood, una organización de planificación familiar sin ánimo de lucro, y que fomentó que se aumentasen las adopciones, por lo que calificó su historial personal de "completamente provida".