Ninguna de las bombas detonó, y las autoridades se las llevaron para revisarlas y desecharlas.
La primera bomba rudimentaria que fue encontrada había sido enviada el lunes a la casa de George Soros en Nueva York, el filántropo multimillonario que es uno de los principales contribuyentes a las causas de los demócratas. El FBI informó que otro paquete había sido enviado al exsecretario de Justicia Eric Holder, pero que terminó en la oficina de la representante demócrata Deborah Wasserman Schultz, ubicada en Florida, debido a que esa era la dirección del remitente.