Donde se asiente el resultado de ese debate —si eso llega a darse— podría determinar si Washington, un símbolo para Estados Unidos en toda su férrea gloria, historia, logros, desigualdad y disfunción se convierte, bajo la impronta de Trump, en un modelo de cómo las ciudades se vigilan, limpian y gestionan —o se arruinan.
Intento de Trump por controlar la policía de DC podría ser modelo para enfoque de otras ciudades
WASHINGTON (AP) — La izquierda ve el intento del presidente Donald Trump de asumir el control de las fuerzas del orden en Washington como parte de una marcha multifacética hacia la autocracia —un “gobierno autoritario vengativo”, como lo describió una activista— y como algo extraordinario en tiempos bastante normales en las calles de la capital. Para la derecha, es una decisión audaz para fracturar la corteza de la burocracia urbana demócrata y hacer de Washington D.C. un mejor lugar para vivir.
Bajo el nombre de su D.C. Safe and Beautiful Task Force (Fuerza Operativa para un D.C. Seguro y Hermoso), Trump desplegó unos 800 efectivos de la Guardia Nacional en las calles de Washington en la última semana y declaró desde el principio: “Nuestra ciudad capital ha sido tomada por bandas violentas y criminales sanguinarios”.
Lo áspero y extremo también estaba en su mente. “Si nuestra capital está sucia, todo nuestro país está sucio y no nos respetan”, agregó.