El fondo de la casa de Eloísa Támez, en Texas (EE.UU.), era un inmenso terreno hasta donde alcanzaba ver el horizonte; pero esa situación cambió hace cerca de 10 años, cuando le fue atravesada una inmensa valla de 5,5 metros de altura para marcar la frontera entre este país y México.
La mujer que tiene la llave del muro fronterizo de EE.UU. con México
Ante la 'violación' a sus tierras las autoridades federales le dieron una clave, que le permite a Támez abrir un portón que está en la valla y poder acceder al otro lado de sus tierras.
Según un relato a la agencia AFP, los antepasados de esta apache del grupo lipán eran los dueños de estas tierras, ubicadas en el fronterizo poblado de El Calaboz, desde un siglo antes de que una guerra impusiera el límite entre Texas y México.
Gracias a una ley de 2006 del entonces presidente George W. Bush se decidió vallar la frontera. Los trabajos comenzaron y como no era posible levantar el muro en medio del Río Grande, que marca el límite natural con México, las autoridades decidieron erigirlo unos kilómetros más al norte de la orilla, lo que produjo esa división en el terreno de Támez.
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