La primera dama ofreció un retrato pulido de la presidencia de Trump que a menudo contrastó con las crisis, la división y las acciones implacables de su gobierno.
Su intervención formó parte de un esfuerzo más amplio para mostrar el lado más indulgente de un mandatario combativo que pronto se enfrentará a los votantes. Además de las palabras de su esposa, Trump indultó a un criminal reformado y supervisó la ceremonia de naturalización de varios inmigrantes en medio del programa, aunque suele manifestar su firme oposición a la inmigración, tanto legal como ilegal.
“En mi esposo tienen a un presidente que no dejará de luchar por ustedes y por sus familias", dijo Melania Trump, que también es inmigrante. “No se rendirá".