En su discurso anual del Estado de la Unión, el mandatario dijo que la normalización de relaciones con La Habana "tiene el potencial de poner punto final a un legado de falta de confianza en nuestro hemisferio", refiriéndose a la insistencia de numerosos países latinoamericanos para que Washington modificara su política hacia la isla comunista.
"Este año el Congreso debería comenzar a trabajar para poner fin al embargo", agregó en el discurso, el primero de su tipo que pronuncia desde que asumió el poder en 2009 ante un Congreso controlado por los republicanos en ambas cámaras.
Pero la mayoría republicana no hado indicio alguno de que esté dispuesta a discutir el fin del embargo a Cuba.