Obama tomó la decisión después que el Departamento de Estado analizara la presencia de la isla en la lista, que incluye a Irán, Siria y Sudán.
La designación había sido una mancha en el orgullo de Cuba y un obstáculo importante en los esfuerzos por normalizar las relaciones entre Washington y La Habana.
El Congreso no está obligado a ratificar la decisión de Obama y tiene 45 días para desaprobarla, pero tal votación difícilmente prosperaría.