El encuentro se da casi dos años después de que Rousseff canceló una inusual visita a Washington después de que se supo que Brasil era blanco de programas de espionaje estadounidense. Las revelaciones hechas por el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad, Edward Snowden, tensaron profundamente las relaciones entre las dos potencias continentales.
En lugar de la refrita controversia de espionaje, autoridades de ambos países dijeron que Obama y Rousseff quieren enfocarse en discusiones sobre comercio, inversión y cambio climático.
"Están dejando atrás el asunto de Edward Snowden", dijo Michael Shifter, presidente del centro de análisis Inter-American Dialogue. "El encuentro es para crear una buena atmósfera, un entorno apropiado, establecer una comunicación y que la relación regrese a pasos sólidos".