Como un inusual homenaje al pontífice, el presidente Barack Obama, su esposa e hijas, dieron la bienvenida a Francisco con una alfombra roja en la pista de la Base Andrews de la Fuerza Aérea, a la que llegó el avión que lo transporta desde Cuba. Por lo general los presidentes estadounidenses reciben a sus visitantes importantes en la Casa Blanca.
Al salir del avión entre ruidosas aclamaciones de cientos de personas que acudieron a la recepción, el pontífice de 78 años se retiró el solideo y bajó las escaleras del avión.
Lo esperaba para darle la bienvenida una guardia militar de honor, niños, políticos y clérigos de la iglesia católica vestidos con túnicas negras. Joe Biden, primer vicepresidente católico de Estados Unidos, y su esposa, estaba entre quienes le saludaron.