Durante el diálogo de 20 minutos con los agentes el martes en la madrugada, no mencionó estar enojada con YouTube ni haber acusado a la compañía de suprimir sus videos. No dio indicios de ser una amenaza para sí o para terceros.
“Fue una conversación muy normal. No hubo nada en su comportamiento que indicara algo inusual”, dijo Max Bosel, director de la policía de Mountain View.