El discurso socialista de siempre: el encantamiento de las multitudes a través de la utopía. En otras palabras, decirle a la gente lo que quiere escuchar. Ahora bien, convertir la quimera en realidad, eso ya es otra cosa. Eso es el sueño americano, es decir, el capitalismo
Socialismo 2018: la misma bestia con diferente disfraz
A algunos les parece increíble que en la época de los millennials el socialismo sea una moda. Pero esto no es causal.
En su fracasada, pero peligrosa, campaña presidencial de 2016 el vetusto socialista Bernie Sanders logró cautivar a muchos jóvenes. Fue un instante de frenesí para los entusiastas de las “ideas progresistas”, que continúan aplaudiendo al admirador de proyectos tan funestos como la Revolución cubana, a la que, lejos de catalogar como una penitenciaría social (su esencia socialista se lo impide), defiende como una sociedad con grandes “avances” en la educación y la salud y donde las personas, según Sanders, no trabajan para ellos mismos sino por el bien común. Eso les dice, desde hace décadas, a sus alumnos y admiradores.