Washington D.C. — La visita del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, a la Casa Blanca estuvo marcada por momentos de alta tensión tras las declaraciones del exmandatario estadounidense Donald Trump, quien acusó al Gobierno sudafricano de permitir un “genocidio” contra los ciudadanos blancos del país.
Tensión diplomática entre Trump y Ramaphosa por acusaciones de genocidio de blancos en Sudáfrica
"Le están quitando la tierra a la gente, y en muchos casos está siendo ejecutada ", afirmó el republicano y exigió explicaciones. La delegación invitada, en cambio, insistió en que el país africano sufre de inseguridad pero que no existe persecución racial alguna
Durante el encuentro celebrado en el Salón Oval, Trump expresó su preocupación por supuestos abusos cometidos contra la minoría afrikaner en Sudáfrica, señalando que “les están quitando la tierra y, en muchos casos, están siendo ejecutados”. Estas afirmaciones se produjeron en el contexto de la reciente llegada a Estados Unidos de cerca de 50 sudafricanos blancos que solicitaron asilo político, alegando persecución racial.
Una visita para calmar las aguas
Consciente del delicado clima diplomático, Ramaphosa intentó suavizar el ambiente recurriendo a una de las pasiones de Trump: el golf. La delegación sudafricana incluyó a los reconocidos golfistas Ernie Els y Retief Goosen, lo que le valió algunos elogios iniciales por parte del expresidente. “Ustedes dos son fantásticos”, dijo Trump ante los medios.
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