Los comentarios fueron recibidos positivamente por el primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien vino a Estados Unidos para tratar de asegurarse de que Canadá no se verá afectada en las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte por las que Trump ha propugnado.
Los líderes de países vecinos, polos opuestos en casi todo sentido, abordaron los espinosos temas sobre comercio e inmigración durante su primera reunión cara a cara.
"Tenemos una relación comercial extraordinaria con Canadá. Le estaremos haciendo retoques", dijo Trump a reporteros. "Vamos a hacer ciertas cosas que van a beneficiar a ambos países. Es una situación mucho menos severa que lo que está ocurriendo en la frontera sur".