El triunfo del republicano sobre Hillary Clinton, que no se anunció hasta bien pasada la medianoche, pondrá fin a ocho años de dominio demócrata en la Casa Blanca. Gobernará con un Congreso controlado por los republicanos y liderará un país dividido por su enconada campaña contra la demócrata. Además enfrenta fracturas en su formación, dado el elevado número de responsables que o bien respaldaron su nominación con tibieza o nunca llegaron a hacerlo.
En su discurso de victoria, Trump instó a los estadounidenses a "unirse como un único pueblo" tras una campaña profundamente divisiva.
Clinton, que aspiraba a convertirse en la primera mujer presidenta del país, telefoneó a su rival para reconocer su derrota pero no tiene pensado comparecer en público hasta el miércoles por la mañana. Trump, que pasó buena parte de la campaña animando a sus seguidores cuando coreaban "¡Enciérrenla!", dijo que la nación tenía con ella una "una gran deuda de gratitud" por sus años de servicio público.