El republicano ha prometido traer de vuelta a miles de soldados estadounidenses del extranjero y apostarlos en la frontera entre Estados Unidos y México. Ha explorado la posibilidad de utilizar a las tropas en prioridades de política nacional como las deportaciones y el control de los disturbios civiles. Ha hablado de destituir a los oficiales del ejército que se opongan ideológicamente a él.
Trump puso a prueba los límites del uso del ejército. Si gana, planea ir más lejos
La visión de Trump podría ser un cambio considerable en el papel del ejército en la sociedad estadounidense, el cual tendría graves implicaciones para en lugar del país en el mundo y para las restricciones que se han impuesto tradicionalmente al uso de esa institución en el territorio nacional.
Mientras la campaña de Trump se acerca a su última etapa contra la vicepresidenta demócrata Kamala Harris, el expresidente promete drásticas acciones contra los inmigrantes que no cuenten con un estatus legal permanente. En un discurso pronunciado el viernes en Colorado, el republicano describió a la ciudad de Aurora como una “zona de guerra” controlada por pandillas venezolanas, aunque las autoridades dijeron que se trataba de un solo bloque del suburbio de Denver, y que el área ha vuelto a ser segura.