En las últimas 24 horas, funcionarios que van desde el multimillonario Elon Musk hasta el vicepresidente JD Vance no sólo han criticado la decisión de un juez federal el sábado en la madrugada que impide que el Departamento de Eficiencia Gubernamental dirigido por Musk tenga acceso a registros del Departamento del Tesoro, sino que también han atacado la legitimidad de la supervisión judicial, un pilar fundamental de la democracia estadounidense, basada en la separación de poderes.
Vance y Musk cuestionan la autoridad judicial ante resistencia de las cortes a la agenda de Trump
WASHINGTON (AP) — Altos funcionarios del gobierno de Donald Trump están cuestionando abiertamente la autoridad del poder judicial para actuar como un contrapeso al poder ejecutivo, mientras la amplia agenda del nuevo presidente estadounidense enfrenta crecientes resistencias por parte de los tribunales.
“Si un juez intentara decirle a un general cómo conducir una operación militar, eso sería ilegal. Si un juez intentara ordenarle al secretario de Justicia cómo usar su discreción en su cargo de fiscal, eso también sería ilegal. A los jueces no se les permite controlar el poder legítimo del ejecutivo”, escribió Vance en la red social X el domingo por la mañana.
Efectuó esa publicación horas después de que Musk dijera durante la noche que el juez que falló en su contra debería ser destituido.