Uno de los grandes debates de la humanidad lo colocó sobre la mesa Henri-Benjamín Constant de Rebecque. Fue uno de los primeros pensadores [político, activista y escritor suizo-francés], que se hizo llamar "liberal". Criticó la Revolución Francesa y fue cuidadoso observador de la libertad en términos modernos: libertad de expresión, de pensamiento, de poder representativo de opinión y de tradición; libertad de empresa y derecho a propiedad. Gran Bretaña-en lugar de la antigua Roma-es el modelo práctico de libertad en una gran sociedad mercantil. Su ideal: La monarquía constitucional.
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El gran debate de la humanidad
El gran debate de la humanidad que es la libertad moderna, productiva, creativa, tecnológica, no se reduce a superar un cepo electoral. El reto es más evolutivo, inmensamente ciudadano, sensiblemente humanista
En tiempos turbulentos como los vividos en Venezuela, es bueno revisar cómo en medio de notables movimientos sociales y revolucionarios, la humanidad “en marcha” detuvo el avance del despotismo y el reino terror representado-según pensó-en ilustradas ideas como la de Jean-Jacques Rousseau y Abbé de Mably. Y aquí la idea clave de Constant que se traslada como un martillo revelador a nuestros días: los clásicos de la ilustración francesa confundieron libertad con autoridad, extendiendo cualquier medio para justificar la acción del estado. La fraternidad se convirtió en el Reino del Terror, la igualdad en muerte de miles de hombres y mujeres que por ser no iguales a la revolución justificaría la aparición de déspotas como Napoleón, y la solidaridad la imponían los Comités de Salud Pública de Robespierre.
La libertad del Consejo Nacional Electoral