Puerto Rico 14 enero 2022

El jefe del FBI, Joseph González, apoya la grabación de conversaciones

Jefe del FBI en la Isla dice que es una medida efectiva en casos contra la corrupción

Con apenas seis meses en el puesto, el agente especial al frente de la oficina de San Juan del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), Joseph González, ha supervisado varias investigaciones por corrupción pública que han conducido a tres arrestos y cuatro rendiciones que produjeron cargos por la vía de información.

Las referidas pesquisas desembocaron en acusaciones contra los hoy exalcaldes Félix Delgado (Cataño) y Ángel Pérez (Guaynabo) y el exejecutivo municipal de Aguas Buenas, Luis Arroyo Chiqués, junto a varios empresarios.

Para este año, las prioridades de González continúan centradas en el mal de la corrupción.

“A nivel federal si el FBI no hace estos casos no hay otra agencia que lo va a hacer. Es nuestra obligación, nosotros tenemos la jurisdicción en estos casos de corrupción”, declaró el funcionario en entrevista exclusiva con EL VOCERO.

González, de ascendencia puertorriqueña y natural del estado de Nueva York, cuenta con amplia experiencia en corrupción pública a nivel nacional, acumulando experiencia en las oficinas del FBI de Nueva York, Washington, Nueva Jersey e incluso la de San Juan en 2006. Sin embargo, aunque el discurso mediático ha catalogado a Puerto Rico como uno de los lugares más corruptos del planeta, a su juicio esa apreciación no se sostiene si se compara la Isla con otras jurisdicciones de Estados Unidos o hasta otros países.

“Yo sé lo que es corrupción y Puerto Rico no es el más corrupto. Ahora, no debe importar si es el más corrupto, el número uno, el cinco, el diez. Un solo corrupto es demasiado”, subrayó el jefe local del FBI.

Según explicó, las investigaciones de casos de corrupción pública toman tiempo, en ocasiones años para probar y reunir todas las piezas de evidencia necesaria para probar el crimen. Para mejorar y agilizar la investigación de casos de corrupción, a principios de diciembre González anunció la creación de un grupo de trabajo con la participación de agencias locales para trabajar directamente con agentes adscritos a la División de Corrupción Pública del FBI.

Sobre el desempeño que ha tenido el Departamento de Justicia de Puerto Rico con relación a la corrupción pública, González opinó que la agencia no cuenta con las herramientas necesarias para poder investigar casos y realizar acusaciones. No obstante, destacó la propuesta del secretario de la agencia, Domingo Emanuelli, de legalizar la grabación de conversaciones entre personas como un buen paso anticorrupción.

“Las técnicas que usamos -una de las más importantes- es la grabación que usamos a nivel federal. Aquí en Puerto Rico es ilegal. Aquí es un ‘two party consent state’, que necesitas el acuerdo de la persona que está grabando y a la persona que vas a grabar. En el sistema federal no, es una persona decir si lo voy a grabar y eso es todo”, indicó González. Agregó que esta medida también puede servir para casos de narcotráfico.

Lo que sí insistió el jefe del FBI es que, de autorizarse esta medida, debería contar con todos los controles y contrapesos necesarios para evitar que sea utilizada para otros fines que no sean investigativos. En ese sentido, explicó que –por ejemplo- el estatuto que regula las intercepciones telefónicas a nivel federal dispone que solo se puede usar como último remedio investigativo disponible y requiere de la radicación de un afidávit, evaluación legal por el FBI, la firma del agente especial, otra evaluación por la Fiscalía federal y finalmente por un juez federal.

“Si se autoriza algo así en Puerto Rico, yo creo que sería beneficioso para el gobierno estatal, para el Departamento de Justicia, siempre que se use de la manera correcta con los propios controles y contrapesos”, manifestó González.

Más joven y más desorganizada la criminalidad

Además de corrupción pública, González se ha destacado en el área de crimen organizado a lo largo de su carrera en el FBI. De hecho, en su primera experiencia en la oficina de San Juan del FBI en 2006 se dedicó a investigaciones de crimen organizado y gangas violentas.

En el caso de organizaciones dedicadas al narcotráfico, sus observaciones sobre la manera en que estas pandillas llevan sus operaciones es que suelen ser inventivas, haciendo uso de yolas, lanchas de alta velocidad o hasta el servicio postal. La desarticulación de estas organizaciones, sin embargo, suele provocar vacíos de poder que conducen a mayor violencia criminal.

Pero habiendo regresado años después a la oficina de San Juan del FBI, González percibe que ahora a las organizaciones criminales no les interesa mantener un orden para minimizar la violencia criminal que pueda exponerlos a las autoridades. En vez, opinó que antes estas gangas eran más organizadas.

“Y cuando digo organizada, es que tenían una estructura. Tenían líder, tenían la persona que suplía de afuera, los dueños de punto, los que le lavaban dinero. Todo el mundo tenía su rol y sabía su rol. Y lo que veo ahora es un poco más de desorganización, una generación más joven. No con el liderazgo que veíamos antes, que trataba de mantener control y creo que lo que estamos viendo es el incremento en la violencia”, dijo González.

¿Perciben que son más peligrosos hoy que antes?, preguntó EL VOCERO, a lo que González contestó: “Sí. Yo diría que sí”.

Con miras a quedarse un largo tiempo

González conserva varios vínculos con la Isla que no se limitan a su familia o su equipo de trabajo. Aun teniendo la oportunidad de dirigir oficinas del FBI en otros estados, su opinión es que el trabajo que hacen esas oficinas no provocan el mismo impacto que la oficina de San Juan.

Y, por tanto, cuestionado por cuánto tiempo se quedaría en el cargo, González contestó en inglés: “I got plenty of time, I’m not going anywhere (Tengo mucho tiempo, no voy a ir a ningún lado)”. Cuestionado en cuanto a qué se refiere al hablar del impacto que tiene la oficina de San Juan, González pausó un momento para pensar en la palabra que mejor describe esa idea.

“Ahora que he estado aquí seis meses, la gente ya conoce mi cara, me paran, me quieren hablar y están muy agradecidos por el trabajo que el FBI está haciendo. En otras jurisdicciones tú no ves eso. Tú le pasas por el lado y ‘¿quién es ese tipo?’. Aquí es diferente, es difícil de explicar, pero es diferente”, explicó González.

Quizás la palabra es agradecimiento, le planteó este medio.

“Sí, quizás es esa. Y lo he recibido mucho”, concluyó el agente especial.

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