Puerto Rico 31 agosto 2020

En riesgo los salones de belleza

Las ventas del sector han caído en más de un 50%

A pesar de que los salones de belleza y barberías están autorizados a operar bajo estrictas medidas de salubridad y a un 25% de su capacidad, la cantidad de clientes que los visitan ha mermado entre un 50% a 60%, lo que representa un serio riesgo para sus ingresos y sus operaciones a largo plazo.

Mary Castro, propietaria de U Salon, en Santurce, explicó a EL VOCERO que su clientela ha mermado en un 60%, lo que ha ocasionado la pérdida de cuatro empleados. “Abrimos a las 8:30 de la mañana y ya antes de las 2:00 de la tarde no hay clientes. Antes estábamos trabajando hasta las 10 de la noche. Las ventas han bajado significativamente y eso nos pone en una posición de riesgo”, señaló.

La empresaria detalló que para poder operar en medio de la pandemia han tenido que incrementar la inversión en limpieza y desinfección, pero que no han podido recuperar ni el 30% del monto invertido.

“Operar bajo estrictos protocolos representa un gasto adicional a los que ya se hacían en términos de higiene y limpieza. El gasto de la compra de productos y procesos de desinfección es grande. Abrimos en mayo y al momento no hemos podido recuperar casi nada de lo que se invirtió”, agregó Castro.

Por su parte, Adela Estrella, de Bloom Salón, en San Patricio Plaza, señaló que a pesar de que cuentan con procesos de desinfección bien severos y continuos, los clientes han manifestado que tienen miedo de acudir al salón de belleza. Allí solo pueden acomodar menos de 25 personas entre empleados y clientes.

“Tengo muchos clientes —en su mayoría adultos mayores— que antes el ir al salón era parte de su rutina y ahora tienen miedo, no se atreven. Nosotros hemos invertido una gran cantidad de dinero en instrumentos que se desechan tan pronto se termina con el cliente y en equipos de desinfección”, comentó Estrella.

La empleada de Bloom explicó que son el único salón en Puerto Rico que cuenta con dos máquinas de desinfección que operan 24 horas. “Se trajeron de Estados Unidos y están todo el día operando. La inversión para proteger a nuestros clientes ha sido grande, pero son pocos los que están llegando”, aseguró.

A pesar de la merma en clientes, Bloom Salón recientemente inauguró otro salón de belleza en San Patricio Plaza. Be Studio cuenta con 2,251 pies cuadrados, genera 10 empleos adicionales y ofrece servicios para el cabello, uñas, extensiones de pestañas, ‘microblading’ y tratamientos de estética.

Por su parte Nicolás Rodríguez, propietario de La Barbería de Santurce, indicó a EL VOCERO que en una semana están generando lo que previo a la pandemia ganaban en un solo día de operaciones. “Antes podíamos atender sobre 250 clientes semanales y ahora no llegan ni a 50. Desde que abrimos estamos cerrando todas las semanas en negativo y se me han ido cinco barberos. De nueve quedamos cuatro”, mencionó.

Rodríguez señaló que el establecimiento ha perdido 30% de sus ingresos por lo que no descarta cesar operaciones permanentemente. “Las pérdidas son muchas. Yo no he cerrado esto aún por los muchachos que aquí trabajan. Nosotros facturábamos $250 mil al año y ahora no llegamos ni a $40 mil”, enfatizó.

“Hemos perdido ingresos, pero debemos cumplir con nuestras obligaciones financieras. Estamos atrasado en todo. No hemos podido tan siquiera pagar la renta. Nos estamos tratando de poner al día, pero se nos está haciendo imposible. Estuvimos cerrados tres meses, pero tuvimos que seguir pagando la renta. Está siendo bien difícil para nosotros”, puntualizó Rodríguez.

Oscar Ramos, propietario de la barbería Ramos en Bayamón, cuya experiencia durante la pandemia es la misma, aseguró que muchos de sus clientes están optando por recortarse ellos mismos o que un familiar lo haga. Otros, simplemente determinaron raparse la cabeza por completo.

Fuente: elvocero.com

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