“En mi cabeza, estaba tratando de que mis manos o mis piernas se movieran, pero estaba congelada”, dijo Constand, quien trabajó en el programa de básquetbol de la Universidad de Temple, la alma mater de Cosby, durante la esperada confrontación en la corte.
“No pude luchar de ninguna manera”, agregó la mujer de 44 años. "Quería que se detuviera”.
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