Más rápido aún, se colocan los instrumentos sobre el escenario y la banda empieza a tocar. Joan Sebastian entra montado a caballo y canta cinco canciones hasta que desmonta y camina hacia su guitarra. La gente goza y todo parece ir bien. Hasta que Joan Sebastian cambia el semblante y empieza a gesticular hacia un lado del escenario.
"¡Súbele las guitarras! ¡Bájale los trombones! ¡Sospéchele, ingeniero!", le dice a uno de sus sonidistas frente a decenas de miles de personas. "Lo vamos a mandar a una escuela de ingenieros de sonido". Luego del concierto, reaparece el otro lado de Joan Sebastian.
"Venga, tómese una conmigo", solía decir el cantautor fallecido el lunes al ingeniero u otro músico al que pudo haber humillado públicamente. "No se enoje, es todo parte del show".
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