Puerto Rico 22 octubre 2021

Informe de la OAT revela lo que ocurrió en las vistas en las que Andrea Ruiz Costas solicitó protección

El documento preparado por la Oficina de Asuntos Legales de la Administración de Tribunales contiene transcripciones de los procesos judiciales a los que acudió Ruiz Costas

El informe de la investigación que realizó la Oficina de Asuntos Legales(OAL) de la Oficina de Administración de los Tribunales (OAT) ante querellas presentadas contra dos juezas del distrito judicial de Caguas reveló, por primera vez, lo que pasó en dos vistas en las que Andrea Ruiz Costas pidió que la protegieran de su expareja Miguel Ocasio Santiago, el hombre que la asesinó en abril pasado.

La rama Judicial se ha negado durante meses a divulgar las grabaciones de la vista para atender la petición de una orden de protección solicitada por Ruiz Costas y la vista de arresto por Ley 54 de Violencia Doméstica contra Ocasio Santiago.

Pero el informe, que concluyó que las determinaciones de las juezas Sonya Nieves Cordero e Ingrid Alvarado Rodríguez estuvieron enmarcadas en la discreción judicial y que ninguna violó los códigos de ética judicial, detalla mediante entrevistas a funcionarios judiciales, policías y empleados municipales las instancias en que Ruiz Costas solicitó auxilio judicial para poner freno al patrón de acoso por parte de Ocasio Santiago, quien se privó de la vida en la cárcel en agosto.

El informe de la Oficina de Asuntos Legales estableció que Ruiz Costas solicitó una orden de protección el 25 de marzo de 2021, que es un proceso de carácter civil, ante la jueza Nieves Cordero. La jueza no concedió la orden ex parte -que significa que la parte agresora no estaba presente en la audiencia-, pero citó a una vista a fondo para el 30 de marzo a la que debía comparecer Ocasio Santiago.

En esa vista del 25 de marzo, Ruiz Costas narró a la jueza que, aunque habían terminado la relación, Ocasio Santiago la seguía, merodeaba su casa y su área de trabajo, y le hacía acercamientos que ella quería detener. En la sala judicial, la mujer de 35 años dijo también que Ocasio Santiago colocaba fotos de ellos en Facebook para dar la impresión que seguían juntos.

Relató que su expareja, con la que tuvo una relación de casi un año, trabajaba en el área de seguridad del mismo centro comercial en el que ella laboraba.

“Me pita, me llama: ‘Por favor, vamos a hablar. Por favor, vamos a hablar’. Y yo sigo caminando”, dijo Ruiz Costas en el Tribunal de Caguas.

Asimismo, la peticionaria narró que Santiago Ocasio conocía sus movimientos dentro del centro comercial por el acceso a las cámaras de seguridad que tenían él y otros guardias dentro del complejo comercial.

También dijo en sala que, para provocar que ella saliera al estacionamiento del centro comercial y de su casa, su agresor activaba la alarma de su vehículo con una llave que él supuestamente le robó.

Durante la vista, el único testimonio fue el de ella, aunque indicó a la jueza que uno de sus vecinos la había alertado que Ocasio Santiago merodeaba el apartamento durante las noches.

A preguntas de la jueza, Ruiz Costas indicó que fue amenazada por su expareja con mostrar fotos íntimas de ella.

Según la joven, Ocasio Santiago, supuestamente usando una cuenta falsa, le quería hacer creer que las amenazas venían de una tercera persona que se comunicaba con él y a quien él supuestamente le pedía que no le hiciera daño a ella porque todavía la quería.

Además, la víctima narró a la jueza que Ocasio Santiago le había comentado a una amiga de ella su disposición a divulgar información personal e íntima de ella si no reanudaba la relación con él.

La víctima de violencia doméstica relató a la jueza que a veces le resultaba difícil alejarse de Ocasio Santiago, y que, en un momento, lo invitó a su casa.

“A veces pasa, uno recae, emocionalmente uno no está mal, me pasó”, dijo la joven, quien relató que luego le pidió a Ocasio Santiago que se fuera de su casa, él no accedía y tuvieron una discusión.

Dijo que fue ese día, mientras ella dormía, que Ocasio Santiago tomó su teléfono y obtuvo información personal y fotos. Además, indicó que él tenía posesión de un video íntimo “porque era mi pareja de casi un año y confié en él”.

“Así deja el celular (descuidado) y qué pasó, tengo tantas pruebas que si ella quiere ser famosa, ahora la voy a hacer famosa… La voy a desprestigiar como nunca”, lee el mensaje que supuestamente le llegó a Ocasio Santiago de lo que para Ruiz Costas era una cuenta falsa de Facebook levantada por él mismo.

Tras escucharla, la jueza no emitió la orden ex parte, sino que citó a Ruiz Costas y a Ocasio Santiago a una vista en su fondo que se celebraría el 31 de marzo. En esa vista se confrontaría a Ocasio Santiago con el testimonio de Ruiz Costas. La jueza orientó a la víctima de violencia machista que, si quería, podía traer testigos para evidenciar que necesitaba esa orden de protección.

Según el informe de la OAT, concluida esa vista, Ruiz Costas recibió los servicios de apoyo y orientación que se brindan en la Sala Especializada de Violencia Doméstica de Caguas. La coordinadora de esa sala, Brenda Fernández Rodríguez, señaló a los investigadores que orientó a Ruiz Costas, a quien notó molesta porque “sentía que no le creyeron, que no le concedieron la orden de protección”.

En el tribunal, la intercesora legal del Municipio de la Oficina de la Mujer del Municipio de Caguas, Madeline Rodríguez Dones, le ofreció servicios sicológicos, acompañamiento durante el proceso, asesoría legal y rondas preventivas de la Policía Municipal, pero que Ruiz Costas los rechazó.

Rodríguez Dones expresó que Ruiz Costas estaba frustrada porque entendía que “no la habían escuchado, que no le habían creído”. La intercesora legal indicó a la OAL que Ruiz Costas le mencionó que “Ocasio Santiago tenía un patrón de acecho en su contra por medio de textos y mensajes por Facebook y que la estaba chantajeando con que iba a publicar unas fotos”, dice el informe.

Según la intercesora, a Ruiz Costas se le orientó sobre medidas de seguridad y apoyo que debía seguir y sobre los albergues disponibles.

Al día siguiente, 26 de marzo de 2021, Ruiz Costas llegó hasta el precinto de la Policía en Caguas para hacer una querella por violación a la Ley 54. Fue atendida por el policía Ernesto Zayas Figueroa, quien entendió que se configuraba el delito de violencia doméstica, y citó Ocasio Santiago a la Comandancia de Caguas. Al mismo tiempo, fue junto a Ruiz Costas a consultar el asunto con la fiscal de turno, Liza Morales Jusino, quien instruyó para que se preparara la denuncia y la boleta.

Según la fiscal, el miedo mayor que manifestaba la víctima era que Ocasio Santiago publicara las fotos y el video por lo que buscaba quien le pusiera un “detente a esa posible publicación”.

A su juicio se configuraba un patrón de violencia emocional. “Yo la percibí bien ansiosa”, según la cita el informe de Asuntos Legales.

La fiscal no acompañó a Ruiz Costas a la vista “porque no era la costumbre que los fiscales acompañaran a las víctimas de violencia doméstica a las vistas de determinación de causa”.

El agente envió la documentación del caso a las 6:10 p.m. a la jueza Alvarado Rodríguez. La jueza citó la vista virtual para las 7:00 p.m. A las 7:50 p.m. comenzó la vista. De inmediato, la jueza cuestionó la dilación en llevar el caso ante la consideración del tribunal, porque eran hechos del 24 de marzo y estaban allí en la noche del 26.

“¿Cuál fue la dilación para no llevar esto en el día de ayer al tribunal o durante el día de hoy al tribunal?”, inquirió Alvarado Rodríguez.

La discreción judicial es la autoridad para escoger entre distintos cursos de acción dentro de los contornos dispuestos por la ley o jurisprudencia aplicable

”INFORME DE OFICINA DE ASUNTOS LEGALES DE LA OFICINA DE ADMINISTRACIÓN DE LOS TRIBUNALES (OAT)

El agente explicó a la jueza que Ruiz Costas fue el 24 de marzo a la comandancia y fue orientada por otro agente a presentar una orden de protección y que esa vista estaba pendiente para el 31 de marzo. La jueza insistió en por qué radicaron la denuncia a esa hora y el agente le explicó el trámite que había hecho antes de comparecer a la vista virtual.

A preguntas de la jueza, el agente explicó que el sospechoso llegó a la comandancia mediante una citación telefónica que él le hizo y que había sido cooperador.

Ruiz Costas le narró a la jueza más o menos lo mismo que le había relatado a la jueza Nieves Cordero sobre el patrón de acoso de Ocasio Santiago.

También declaró que una noche su perro ladró, pero que no salió “por susto”. Sospechaba que el perro ladraba porque por allí merodeaba su expareja. Luego, concluyó que Ocasio Santiago dejó la llave que había tomado de su guagua y que encontró el día siguiente de ese incidente.

La joven relató a la jueza que Ocasio Santiago le indicó que había recibido en Facebook, supuestamente de una tercera persona, mensajes y un video íntimo de ella. Ruiz Costas razonó que la cuenta fue creada por su expareja y no por una tercera persona por varias cosas, entre ellas, que ese video lo había tomado él y nadie más podía tenerlo. También declaró que su expareja tomó fotografías de las fotos que ella mantenía en la galería de su celular.

“Cuando le pido a él que por favor borre todas las fotos y videos sexuales que tiene mío, se negó”, dijo la víctima, quien le preguntó a la jueza si quería que le mostrara los mensajes, pero Alvarado Rodríguez no pidió verlos ni que fueran leídos.

Alvarado Rodríguez no hizo ni una sola pregunta a la víctima sobre lo que declaraba. Sus únicas intervenciones fueron para preguntarle en tres ocasiones si quería decir algo más.

En dos ocasiones, Ruiz Costas respondió con mayor información sin que esos detalles motivaran a la jueza a indagar sobre algún asunto en particular.

La jueza preguntó al agente si tenía algo más que añadir, el policía dijo que no y acto seguido Alvarado Rodríguez señaló que “por la prueba presentada y creída, el tribunal determina no causa en esta etapa del procedimiento. Eso sería todo por mi parte”.

Según el informe de Asuntos Legales, en los comentarios que emitió la jueza tras la queja en su contra expresó que en esa vista ejerció su discreción judicial y que le prestó a la víctima “toda la atención que su reclamación ameritaba”.

También alegó que sus cuestionamientos sobre la hora en que se estaba presentando el caso estaban “dirigidos a indagar por qué el proceso no se había presentado a la consideración del Tribunal con mayor premura, si el asunto así lo ameritaba”. La OAT concurrió con Alvarado Rodríguez en que ejerció su discreción judicial, no infringió los cánones de ética y ordenó el archivo de la queja que existía contra ella.

Según dijo el agente Figueroa Zayas a los investigadores de la OAL, orientó a la víctima sobre la posibilidad de ir en alzada, pero que ella lo descartó.

Dijo que le insistió en que debía continuar con el proceso de orden de protección y que le advirtió a Santiago Ocasio de no publicar los videos.

El Ministerio Público tampoco solicitó una vista en alzada porque “según indicó la fiscal Morales Jusino, en el trajín diario, no le dio más seguimiento a este asunto”, señala el informe de investigación.

El agente describió el carácter de Alvarado Rodríguez como “fuerte, bien serio” y que otros jueces de turno también le habían cuestionado antes sobre la hora en que acudían a la radicación de casos.

No obstante, dijo que ese día de la vista percibió que la jueza estaba molesta con él por haber llevado el caso durante el turno de la noche, en lugar de haber presentado la denuncia durante el día. Señaló que lo percibió así por “la forma en que (la jueza) meneaba la cabeza y en la forma en que me hacía las preguntas”.

El agente señaló que después que Ruiz Costas comenzó a declarar, percibió a la jueza “normal”, que escuchó la declaración de la víctima y que no notó hostilidad o maltrato hacia ella.

El 31 de marzo, Ruiz Costas acudió a la vista a fondo señalada por el tribunal para la orden de protección. Sin embargo, en lugar de testificar, solicitó el archivo de su petición de orden de protección.

Según el informe, en ese momento se le refirió a la intercesora legal de turno, Sasha Maurás Colón, para que la orientara sobre los peligros de retirar la orden.

Según Maurás Colón, la víctima se sostuvo en el archivo de su petición e insistió en irse del tribunal.

Una vez regresa a sala, Ruiz Costas reafirma a la jueza Nieves Cordero que quería el archivo de su petición. La joven da una explicación que no tiene que ver con que haya perdido temor hacia las acciones de su expareja, sino más bien con el trámite en la rama Judicial.

“Lo que realmente me interesaba no se le dio énfasis la vez pasada en esta sala y… Este… Fui a la comandancia para crímenes cibernéticos el viernes y la jueza también encontró no causa, so, que realmente… no quiero seguir con el caso, no quiero bregar más con esto”, manifestó.

La jueza Nieves Cordero ordenó el archivo y le indicó a Ruiz Costas que podía volver a acudir al tribunal y a esa sala si volvía a sentirse “amenazada o amedrentada”.

En sus comentarios a la OAL, la jueza señala que la intercesora legal no realizó ninguna anotación o comentarios que mostrara que tuviera reparos con el archivo de la orden.

Nieves Cordero dijo que cuando comenzó la vista no preguntó por el archivo de la querella, sino que preguntó a Ruiz Costas por qué debía expedir la orden para ver si había cambiado de opinión de retirarla.

Según la jueza, la querellante se mantuvo en que deseaba el archivo y que a ella no le pareció que estuviera “asustada ante la presencia en sala del peticionado”, dice el informe. Además, Nieves Cordero sostuvo que “garantizó a la señora Ruiz Costas la atención de su reclamo sin soslayar el derecho de ambas partes a un debido proceso de ley” y que “no tenía los elementos para anticipar un desenlace trágico”.

Posteriormente, el agente Figueroa Zayas declaró a Asuntos Legales que le sorprendió el asesinato de Ruiz Costas porque “ella nunca me narró que… que temía por su vida”. “Ella no tenía miedo de él. El miedo de ella era que publicara los videos que tenía de ella”, concluyó el policía.

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