Puerto Rico 12 agosto 2021

Maestras denuncian abandono de sus escuelas: "Así yo no puedo trabajar"

El secretario interino de Educación reconoció que tomará tiempo atender los problemas de infraestructura y mantenimiento en las escuelas públicas

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En Guaynabo, a pocos días para que las escuelas reabran sus puertas, una maestra se topó con un salón sin limpiar en más de un año de pandemia, pizarras con instrucciones escritas desde las elecciones de noviembre, un abanico roto en el suelo y pupitres apiñados sin consideración al COVID-19.

Mercado, quien lleva seis años en esta escuela intermedia y 32 años como educadora, aseguró que “es la primera vez que me encuentro con una cosa como esta”. Agregó que la administración de la escuela respondió a sus preocupaciones con un “ay, bendito”.

En Guaynabo, a pocos días para que las escuelas reabran sus puertas, una maestra se topó con un salón sin limpiar en más de un año de pandemia, pizarras con instrucciones escritas desde las elecciones de noviembre, un abanico roto en el suelo y pupitres apiñados sin consideración al COVID-19.

La situación es similar en otro plantel que también abrirá el 16 de agosto, en Toa Baja, donde el limo mancha de negro el suelo de la cancha y los pasillos, y la pintura azul está “descascarándose” por todas las esquinas.

Esto es parte de lo que han encontrado maestros a su regreso presencial, a más de un año del cierre por la pandemia. En entrevistas separadas con El Nuevo Día, educadoras se cuestionaron por qué no se hizo nada en los meses de encierro para preparar los planteles.

“Es una cosa increíble que en más de un año mi salón no lo han limpiado. Horita me eché a llorar porque es increíble. Tengo basura desde marzo, de cuando nos fuimos. La bolsa todavía tiene cachispa del sacapuntas de la última clase que di ese día. En el piso no cabe un polvo más”, narró Sheila Mercado, maestra en la escuela Juan B. Miranda en Guaynabo.

Mercado, quien lleva seis años en esta escuela intermedia y 32 años como educadora, aseguró que “es la primera vez que me encuentro con una cosa como esta”. Agregó que la administración de la escuela respondió a sus preocupaciones con un “ay, bendito”.

Ambas escuelas esperan recibir a partir del lunes, en conjunto, poco más de 400 estudiantes.

No llega el dinero para las escuelas

El director de la Autoridad de Edificios Públicos (AEP), Andrés Rivera Martínez, explicó a El Nuevo Día que estas escuelas forman parte de un listado de unos 174 planteles -sin contar aquellos administrados por el DE- que sufrieron daños severos por el huracán María en septiembre de 2017, y que casi cuatro años más tarde esperan por fondos federales para ser reparados.

“Muchas escuelas de la AEP sufrieron daños severos con el huracán María, particularmente en los sellados de techo, el asunto de la pintura, alguna parte de la estructura de la cancha, etcétera. Como esta escuela de Guaynabo (Juan B. Miranda), hay unas cuantas más que nosotros (en AEP) habíamos pedido a Educación que, por los daños que tenía, considerara no utilizarla y esperar” hasta arreglarlas, explicó.

Para arreglarlas, primero hace falta que el DE logre acceso a $2,300 millones en fondos asignados por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) a través de la Estrategia de Obligación Acelerada (FAAST, en inglés). ¿Y cómo lo hace? Tiene que contratar lo que se conoce como una Oficina de Gestión de Proyectos (Program Management Office o PMO), que incluirá los servicios de un planificador, para desarrollar un plan maestro de las obras permanentes en las escuelas públicas.

“Estamos revisitando este acuerdo de la administración pasada, tenemos que buscar la manera de acceder estos fondos porque están ahí disponibles para mejorar nuestras estructuras. Lo que hay es que acelerar el paso de tomar las decisiones que se tengan que tomar, para que podamos invertir y recuperar a través de ese dinero, porque FEMA te va a poder reembolsar hasta un 90%”, precisó.

“Tenemos los fondos, pero no se ha creado la estructura en Educación para poder accederlos”, abundó.

Sobre este particular, el titular de Educación explicó que el proceso está paralizado en espera de que el Tribunal de Apelaciones dilucide una impugnación de uno de los solicitadores, que cuestiona la compañía que solicitó la agencia como PMO. Sin embargo, adelantó que no ve necesario enmendar el acuerdo con FEMA, como pidió el director de la AEP.

Preocupación por el virus

A las pobres condiciones de los centros de trabajo de estas maestras se une la inquietud por el COVID-19. En conversación con este diario, la voz de la maestra Mercado se quebrantó cuando se le preguntó sobre lo más que le preocupa de esta situación, a lo que respondió: “Mi vida”.

“Nos quieren obligar a estar dentro del salón en estas condiciones. Voy a tener cerca de 22 estudiantes por grupo dentro del salón y no hay distanciamiento, está establecido en la guía que cada silla tiene que tener un acrílico y no lo hay. En esta escuela ni siquiera se han puesto las marcas en el piso de cómo va a ser el tránsito, no hay dispensadores de sanitizer en ningún sitio. Me preocupa la vida, mi vida, la de mi familia. Me preocupa llevar esta enfermedad a mi casa”, lamentó.

La guía para el regreso presencial a las escuelas ordena un distanciamiento social de al menos tres pies entre estudiantes en las aulas. Pero esta distancia “se podrá modificar cuando no sea posible mantener los tres pies con el propósito de asegurar que no se excluyan estudiantes de la instrucción presencial”. En ese caso, se deben implementar otras medidas como el uso de barreras físicas entre los alumnos.

“Sé que hay miedo, sé que tenemos ansiedad de volver a las escuelas. Si nos dio ansiedad encerrarnos, igualmente nos va a dar ansiedad el regresar a las escuelas, pero tenemos que caminar, tenemos que movernos”, concluyó el secretario de Educación.

Fuente: elnuevodia.com

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