marihuana 12 septiembre 2017

Poca cooperación ciudadana en el caso del asesinato de un niño

El menor estaba jugando frente a su hogar cuando recibe el fatal disparo.

Un niño de ocho años fue asesinado de un impacto de bala en el cuello anoche mientras jugaba frente al edificio donde vivía, a unos 160 metros de una balacera en la que pistoleros asesinaron a hombre en el edificio F-10 del residencial Manuel A. Pérez en Hato Rey.

La balacera ocurrió a las 8:56 p.m. de ayer, lunes, cuando varios sicarios abrieron fuego por la espalda contra José A. Saurí de Jesús, de 36 años, alias Papito, frente al edificio F-10 del mencionado complejo de vivienda pública mientras caminaba por el lugar con un bulto que contenía una cantidad indeterminada de pastillas de medicamentos controlados y una pistola.

En medio de la balacera el niño Anaudi Anel Adorno Morales, recibió una herida de bala en el cuello que posteriormente le costó la vida mientras se encontraba jugando en el edificio del frente, el G-8, donde vivía.

El menor fue transportado al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de San José en un vehículo privado y llegó sin signos vitales al Centro Médico de Río Piedras.

El niño era el sobrino de Ángel A. Morales Canillis, de 41 años, quien fue ultimado de cuatro impactos de bala el sábado por la noche, frente al edificio G-5 de ese caserío, como producto de una guerra por el control del narcotráfico en el lugar.

El comandante Luis F. Pabón Bosque, director del Cuerpo de Investigación Criminal (CIC) de San Juan, explicó que hay varias teorías que están evaluando, entre ellas la posibilidad de que Morales Canilis haya sido asesinado por Papito.

Por tal razón, el análisis de la pistola que le ocuparon en el Laboratorio de Balística del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) es crucial para determinar si fue utilizada para cometer el asesinato de Morales Canilis y así conectar los casos.

Durante la pesquisa, los agentes observaron que en la parte alta del edificio donde vivía el menor había impactos de bala lo que les podría sugerir que también los sicarios dispararon hacia ese lugar, lo que los movió a allanar el apartamento, 86 del edificio G-8, que se encontraba vacío en el que ocuparon, una bolsa con marihuana, 19 bolsitas con picadura de marihuana, dos balanzas y $591 en efectivo.

Hasta el momento, los residentes del lugar no han colaborado con la pesquisa, agregó Pabón.

“El niño recibió un impacto de bala con entrada y salida por el cuello, caminó hasta el apartamento donde residía donde se desplomó y nadie quiere decir nada, ni siquiera por indignación. Hay gente que vio lo que pasó y no dice nada”, puntualizó el comandante.

En la escena se recuperaron más de 40 casquillos de calibre .40 y .45.

Cualquier confidencia que ayude al esclarecimiento del caso será recibida a través del 343-2020.

Fuente: primerahora.com

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