Pocos minutos después llama otra inmigrante de Honduras que pide ayuda para presentar una solicitud de extensión de su estatus de protección temporal, apenas unas horas antes de que venza el plazo. Casi al mismo tiempo, en la puerta de la casa donde Sándigo tiene un hogar de ancianos, los hermanos cubanos Juan y Lourdes Salomé le agradecen una caja con pollo congelado, frijoles secos, jugos y otros alimentos que la activista les ha regalado.
"Mis prioridades son más del corazón que materiales. Es para mí muy importante poner por lo menos un granito de arena", expresó Sándigo, de 49 años, más conocida como "Norita".
En el pasado llevó su voz para auxiliar a los inmigrantes hasta los ex presidentes Bill Clinton y George W. Bush. "Es una curita para tratar de tapar una herida tan enorme que necesita atención, tratar de animar a otros a unirse a mis esfuerzos para que un día se consigan las cosas".