Agitando banderas, haciendo sonar las bocinas de sus carros y caminando al compás de cánticos de "¡Libertad, libertad!", una multitud de exiliados inundó las calles de Miami el sábado para celebrar el deceso de Fidel Castro.
Hombres y mujeres de todas las edades se congregaron en la Calle Ocho, el corazón de la comunidad del exilio cubano. Y aunque con esperanzas de cambios en la isla, admitieron que el camino a la democracia no será inmediato.
Pedro López, uno de los dirigentes del Partido Liberal Cubano en Miami, expresó su alegría por la muerte de Castro pero aseguró que no habrá cambios por ahora. "Murió el símbolo, pero la dictadura continúa", dijo a la cadena Univision.