LA HABANA, Cuba – Siempre se dijo que al cambiar las condicionantes políticas y económicas en Cuba, cambiaría también, por gravedad, el pedestre modo en que los nuestros actúan y se expresan públicamente. Tal vez sea cierto, puesto que en algunos detalles se aprecian cambios, muy menudos, a tono con los también muy menudos cambios económicos y los nulos cambios políticos que seguimos sufriendo.
Cubanos en Miami: las malas costumbres
En cualquier caso, donde con mayor claridad se notan hoy las transformaciones que experimenta nuestra gente al cambiar sus condiciones de vida es en el exterior. Y particularmente en Miami, aunque no sólo. Con frecuencia escuchamos aquí anécdotas acerca de individuos que nunca trabajaron ni se preocuparon por nada que no fuese sentarse en la esquina desde la mañana a la noche, a contar chistes y a opinar sobre todo lo humano y divino. Sin embargo, les bastó con poner un pie en tierra extranjera para que el poder de las circunstancias les obligara a darle un giro radical a ese comportamiento.
También corren anécdotas sobre otros que no se adaptan a las reglas del juego en el mundo real. Entonces, en lugar de asumir como es debido el nuevo escenario, pretenden ajustar el escenario a las reglas de su malformación existencial. Pero como allá todo está inventando, terminan por lo general presos, o viviendo miserablemente o queriendo venir de vuelta a sus predios de inmundicia.